Si pudiera encontrar palabras reales para descubrir lo que siento en este preciso momento, tal vez esta carta sería prohibida...
Prohibida porque en verdad a veces ni tu propio cerebro y corazón entienden lo que pasa, tu alma desesperada por gritar no sabe lo que pasa, sin embargo, ni ella misma entiende razones, tu cuerpo confundido pretende estar bien, pero por dentro está ardiendo y no precisamente con fuego, arde en palabras, palabras que ruedan sobre mi piel, algunas tatuadas y otras inexistentes, son éstas las palabras que el mundo no conoce, pues ellas pertenecen a mi propio idioma, ése idioma que hasta el día de hoy no he logrado aprender.
No hay comentarios:
Publicar un comentario